Carta de la Marce: El arte de soltar (aunque dé miedo)
Durante tres años, el taller de Peñaflor fue mi refugio. Ahí dolió, florecí, volví a crear. Cada rincón de ese lugar guarda recuerdos de mi historia, de mi adolescencia, de mi vida con mi mamá. Es un espacio que me abrazó y me sostuvo en cada etapa.P
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