La fortuna no llega.
La fortuna se reconoce.
No es azar ni promesa externa.
Es una fuerza que despierto cuando me miro con valor,
cuando pongo la energía en mí
y confío.
La fortuna es recordar que todas las herramientas ya están en mí.
Que crear también es un acto espiritual.
Que cuando yo me alineo, la vida responde.
La fortuna se completa cuando la compartimos.
Yo comparto la mía con ustedes.
Gracias, gracias, gracias.
Cariños
Marce